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miércoles, 5 de septiembre de 2012

LAS ENZIMAS DIGESTIVAS. Clave en la digestión



Enzimas digestivas

En numerosas ocasiones, a pesar de creemos que seguimos una alimentación correcta, existen síntomas que dan la señal de alarma de que posiblemente, no estemos digiriendo o aprovechando bien los nutrientes de los alimentos.
Estos indicios son: gases, hinchazón, pesadez, etc.

Las enzimas son las responsables de permitir la digestión y asimilación de nutrientes. Existen alrededor de 20 tipos que se encuentran en su mayor parte en la boca, el estómago, el páncreas y el intestino delgado, y se dividen en 3 grupos fundamentales:

-lipasas: estas enzimas son específicas del páncreas y su papel fundamental es fragmentar los lípidos (grasas)  y los convierte en acidos grasos y en gliceroles, y asi los asimila el organismo.

-proteasas: se forman en el páncreas o el estómago, y su función es descomponer las proteínas en aminoácidos, que son fragmentos mas simples y asimilables.

-amilasas: fundamentales para la digestión y asimilación de los hidratos de carbono. Se producen en el estómago y en el páncreas.

¿Qué ocurre cuando nuestro organismo no produce estas enzimas en cantidad suficiente?

Cuando esto ocurre, se produce una serie de reacciones en cadena:
-la digestión de los nutrientes es incompleta, pudiendo provocar un déficit nutricional
-al digerirse los alimentos de forma parcial, existe una mayor presencia de bacterias que realizan procesos de fermentación, a lo que se une la putrefacción de los alimentos a medio digerir. Como consecuencia, se produce hinchazón, gases, malestar, pesadez, además de una acumulación de productos tóxicos que obligan a nuestros sistemas de eliminación de desechos a trabajar más.
-la falta de enzimas también se relaciona con problemas de la piel, cansancio, dolores musculares y articulares.
-y algo como la aparición de intolerancias y alergias

El gluten

Los cereales son la base de nuestra alimentación desde al aparición de las primeras civilizaciones.
Algunos cereales como el centeno, la avena, el trigo o incluso la cebada, son ricos en gluten, un complejo de proteínas (92/95%) y de grasas (5/8%) difícil de digerir por el organismo

El gluten forma parte de numerosos alimentos (pan, galletas, pasta, pizza, salsas, platos preparados...) y es el responsable de la textura suave del pan y otros productos de panadería.

Para la mayoria de las personas, la ingestión de alimentos que contienen gluten no entraña ninguna consecuencia digestiva. Para otras, sensibles al gluten, ésta puede ser el origen del malestar digestivo y ciertos trastornos intestinales, como la hinchazón.

Lácteos

La leche es esencial en la alimentación humana. De hecho, la consumimos desde los primeros dias de nuestra vida. Rica en proteinas, calcio y vitaminas, pero también, en lactosa, el azúcar causante de problemas.

Al nacer poseemos la facultad de digerir la leche materna, pero con la edad cada vez somos menos capacez de digerirla por culpa mayoritariamente de la lactosa.

Se estima que el 70% de la población digiere mal la lactosa. En el mejor de los casos, este problema pasa desapercibido, pero son numerosas las personas que sufren molestias intestinales y malestar después de ingerir alimentos con lactosa como el yogur, la leche o el queso.


Digestiones lentas o pesadas

Las enzimas que proceden de alimentos crudos, cada vez las aportamos menos a nuestro organismo puesto que nuestra alimentación actual es pobre en alimentos crudos y en cambio, rica en alimentos manipulados. El resultado es un empobrecimiento enzimático que tiene efectos en nuestra salud.

Gases, hinchazón, fatiga, ardor de estómago, acidez, náuseas...son síntomas que parecen comunes, pero en realidad son signos de una digestión deficiente provicada por una carencia enzimática

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